De Porta Nuova al lago de Como: una ruta de un día sin prisas
Esta nota sigue el recorrido que proponemos cuando un cliente quiere ver el lago sin convertir el día en una maratón de autopista. Arranca en el centro, sube por la A9 y vuelve antes de que caiga la tarde. El coche se decide según quién conduce y cuántas maletas lleva, no al revés.
Al volante por la ciudad
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Recogida en el alojamiento
Entregamos el coche directamente en el hotel, en una residencia de Porta Nuova o junto a la torre donde se hospede el cliente, para evitar el tráfico del centro y las cámaras de Area C. Ahí mismo se repasa el itinerario del día y, si el grupo lleva equipaje para dos o tres noches, se confirma si conviene un todoterreno en vez del descapotable que se había reservado.
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Salida por la A9 hacia Como
La autopista se toma con calma hasta la salida de Como; no hay motivo para apurar un coche de más de 700 caballos en un tramo recto de autovía. Es el momento de ajustar los modos de conducción y comentar los túneles que vienen después, donde el ritmo cambia.
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Los túneles de Como
Antes de entrar en la SP583 hay una sucesión de túneles cortos junto al lago que exigen atención: luces, curvas cerradas y tráfico local que no siempre espera. Aquí se nota la diferencia entre un chasis pensado para esto y uno simplemente rápido en recta.
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Costa hacia Bellagio
La carretera bordea el agua con vistas que cambian en cada curva; si el día está despejado, bajar la capota merece la pena en los tramos más abiertos, antes de que el tráfico se espese cerca del pueblo. Conviene salir de Milán por la mañana entre semana, porque los fines de semana de verano la SP583 se congestiona rápido.
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Parada en Bellagio
Se deja el coche en uno de los aparcamientos cercanos al embarcadero y se camina el resto; el pueblo no está pensado para circular con un coche ancho. Es también el punto donde muchos clientes deciden si seguir hasta Menaggio o volver ya hacia Milán, según cómo vaya el tráfico de regreso.
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Vuelta y entrega
El regreso por la A9 suele ser más fluido a media tarde. La entrega final se coordina según el plan de cada cliente: de vuelta en el hotel o la residencia, o directamente hacia Malpensa si el vuelo sale esa misma noche —y en ese caso se confirma siempre si es Malpensa o Linate, porque el tiempo de trayecto cambia bastante entre uno y otro.
Sobre Milán
La elección del coche depende sobre todo del tipo de trayecto que se va a cubrir, no solo del modelo que apetece conducir. Un fin de semana hacia el Lago de Como por la A9 y la SP583, con sus túneles estrechos y curvas cerradas entre Como y Bellagio, se disfruta mejor en un descapotable como el Ferrari F8 Spider o el Ferrari SF90 Spider, y las mañanas de entre semana son el momento más tranquilo frente al tráfico habitual de mayo a septiembre. Un día en el circuito de Monza, a solo 20 km por la SS36, pide en cambio un chasis más orientado a la conducción deportiva, como el Ferrari 296 GTB, mientras que un traslado de negocios o una salida con más ocupantes encajan mejor con el Ferrari 812 GTS, que ofrece cuatro plazas sin renunciar a la potencia.
La recogida del coche también depende de dónde empieza realmente el viaje. Un cliente que llega a Malpensa, a unos 50 km del centro y entre 45 y 60 minutos en coche, necesita una logística distinta a quien aterriza en Linate, a solo 8 km y unos 20 minutos en tráfico normal; confundir un aeropuerto con otro es uno de los errores más frecuentes al planificar la entrega. Dentro de la ciudad, el centro histórico está sujeto a Area C y a zonas con cámaras, de modo que entregar el vehículo en un hotel, en una de las torres de Porta Nuova o en un punto fuera del perímetro de pago resulta más práctico que mover un deportivo por calles vigiladas. Para quienes llegan en aviación privada por Linate o Vergiate, coordinar con antelación el punto exacto de entrega evita desplazamientos innecesarios antes de tomar la ruta elegida.